La radiología ha dado pasos gigantescos en la detección precoz de enfermedades, permitiendo a los médicos identificar patologías antes de que se desarrollen completamente. Gracias a la evolución de las técnicas de imagen, como la tomografía por emisión de positrones (PET) combinada con la resonancia magnética (PET-RM), se ha mejorado la precisión en la detección de células cancerígenas y otros trastornos metabólicos. Este enfoque dual no solo permite ver la estructura de los tejidos, sino también su actividad metabólica, lo que facilita un diagnóstico más certero y personalizado para cada paciente. Con estos avances, se abre un nuevo capítulo en la medicina preventiva, donde la detección temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.